Elespiadigital | Sábado 27 de agosto de 2016
Así, y después de muchos nombres que formó, borró, quitó, añadió, deshizo y tornó a hacer en su memoria, le vino a llamar Rocinante, nombre, a su parecer, alto, sonoro y significativo de lo que había sido cuando fue rocín, antes de lo que ahora era, que era antes y primero de todos los rocines del mundo.
José Alberto Cepas Palanca
Leer: Dichos, hechos, consejos y refranes cervantinos